Aire enrarecido que desnuda situaciones

Por Ángel Ghirimoldi. Los hechos y sus dinámicas indican circunstancias que, a veces, determinan conductas. En Rosario, hace unas semanas, tres medios de comunicación entraron en conflicto con su patronal. Los mismos eran LT8, LT3 y el Diario La Capital (decano de la prensa argentina). Este problema fue ocasionado por el despido de veintiséis trabajadores.
El sindicato de Prensa de Rosario, en actitud firme y sin concesiones, entró en paro manifestando que el grupo Vila-Manzano había cesado a los veintiséis no por cuestiones de dinero, sino porque querían disciplinarlos ideológicamente. Se supo que estos trabajadores habían adherido a la ley de medios de comunicación audiovisual, algo que este grupo –que monopoliza radios, revistas, diarios y televisión en todo el país- no podía concebir.
La lucha dio el resultado esperado y luego de varios días sin emitir programas, tanto LT8, LT3 y el Diario La Capital (que estuvo más de una semana sin ser editado) comenzaron a funcionar normalmente.
Este hecho fue sólo uno de tantos que han ocurrido en estos últimos tiempos en este país, donde se ha entrado en un aire enrarecido porque se han desnudado situaciones que hasta hace un tiempo parecían intocables.
¿Cuál fue el gatillo que desató tantos acontecimientos?
Quizás el efecto carótida, que traduciéndolo, sería el problema que tuvo Néstor Kirchner cuando debió ser intervenido en la carótida, justamente, y que según analistas y consultores de todos los medios le trajo a su haber diez puntos en las encuestas y, a su vez, una disminución considerable en los números de dos de sus máximos contendientes: Julio César Cleto Cobo y Lilita Carrió.
Tal vez las autos convocatorias que, red social mediante (facebook), realizó la clase media porteña en el obelisco y marchó hasta los tribunales solicitando la implementación inmediata de la ley de medios audiovisuales. Según algunos, esta llegó a las cincuenta mil personas.
Acaso las peleas por el quórum en Senadores, donde los cruces de la oposición hacia el oficialismo y viceversa son moneda corriente y si esto no ocurre, la ausencia del senador Carlos Menem o la abstención del mismo a la hora de votar produce el mismo efecto, por ejemplo ha significado, entre otras, la confirmación en el cargo de la licenciada Mercedes Marcó del Pont. Los cruzamientos entre los dos bandos están teñidos de acusaciones, especialmente cuando no se da el quórum, pero parecen ignorar que tanto uno como el otro no estuvieron presentes cuando los números de los integrantes no les daban.
Parecería que no sólo estas hipótesis son las que desarrollan otros hechos en cadena, sino que un sinnúmero de condimentos se juntan para que la tensión llegue a límites nunca percibidos en otros momentos de nuestra historia reciente.
Por ejemplo: el Juez Norberto Oyarbide decretó el arresto de los jueces misioneros que autorizaron las escuchas ilegales -que tiene a Mauricio Macri y su entorno patas arriba-, instantes después que perdieran sus fueros. Uno de ellos huyó con su secretaria por una ventana, pero luego se entregó a la policía. El otro estaba internado con un problema cardíaco, allí mismo comenzó su detención.
Por otro lado, y a raíz de que se ha puesto de moda el programa 6,7 y 8 de la productora PPT (Pensado Para Televisión), en la cual investigan a los hechos periodísticos como tratamiento independiente de las circunstancias en sí y a los periodistas que los realizan, desnudando las mentiras y las tendencias de los mismos, apareció un afiche con la cara de los que trabajan para el multimedio Clarín, acusándolos de ser serviles a la dueña del mismo Ernestina Herrera de Noble y de tratar de tapar los problemas que la misma tiene con la justicia. La reacción de los acusados fue inmediata y todos sin excepción, algunos al borde del llanto, dijeron ser independientes y veraces. Los hechos no dicen lo mismo, pero en fin. Además, ¿a quién le es funcional tal acusación?; ¿será por eso que se ignora quién fue el autor de los mismos?
Por otro lado el inefable Julio César Cleto Cobos, vicepresidente opositor (único en el mundo en tal condición) dio por aprobada una enmienda a la ley del impuesto al cheque por mayoría simple (35 a 33), cuando la Constitución exige que para estos casos debe ser mayoría especial de la Cámara de Senadores (también Diputados) o sea 37 votos. La prensa y canales de televisión, a los cuales parece abonado, le dieron la razón. Ahora, también acicateado por los mismos medios, Cobos dice temer por su vida y ser víctima de un atentado.
Alguien que también teme por su vida es el cineasta y ahora Diputado, Pino Solanas, luego de un cruce con el ministro Aníbal Fernández. Los epítetos subidos de tono fueron múltiples y degradantes de ambos lados. Dice que su vida está en peligro y hace responsable de la misma a la Presidenta Cristina Kirchner. Mariano Grondona, el justificador de todos los golpes de estados en este país, dijo estar cada vez más cerca del pensamiento de Solanas. ¡Es de no creer, verdad!
Mientras tanto Lilita Carrió, aferrada a la cruz que cuelga de su cuello (se parece cada vez más a Nostradamus), vaticina desastres económicos a diestra y siniestra, huestes armadas que esperan emboscar a desprevenidos ruralistas y dijo que no quiere sacar la gente a la calle (¿?) porque eso es lo que espera el gobierno, para caerles con sus hordas piqueteros y matar a todos.
Pero lo más trágico es lo que ocurre desde hace una década, al menos, con Marcela y Felipe, los hijos de Ernestina Herrera de Noble –dueña del multimedios Clarín-, ambos adoptados en circunstancias poco clara y que se presume son hijos de desaparecidos, de víctimas de la última dictadura. La prolongación en el tiempo, auspiciada por sus abogados, ha dilatado más de lo aconsejable el verdadero status de ambos y, consciente o inconscientemente son víctimas de su propia protección. Deberían escuchar lo que tanto el judaísmo argentino como la Iglesia Católica dijeron al respecto: deben realizarse los análisis correspondientes y de esta manera saber la verdad, esa verdad que aliviaría sus pesares por un lado y harían cesar la comisión de delito continuo como lo es el de la supresión de identidad.
Ya sabemos que son infinitos los hechos que nos faltaron enumerar, pero debe entenderse que sólo hay una página y debemos adaptarnos al formato.
Además, ¿realmente interesa estos ocurridos, o ya estamos un poco cansados de todo?

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