Boleta única: enunciación simple, pero compleja en su contenido
Por Ángel Ghirimoldi. La proximidad de las elecciones, -varias y surtidas este año-, supone que despierta cierta expectativa en la población del país, ya que por una cuestión de adhesiones y, porque no, de competitividad, las mismas tendrían como resultado designar candidatos para regir los destinos de todos.
Dicho de esta manera daría la impresión de que estamos escribiendo un slogan para una campaña publicitaria, sin embargo: ¿tanta es la expectativa que surge en la gente para saber quién o quienes serán nuestros mandatarios? Si nos atenemos a varias encuestas, esto no es así. A más del 70% no le interesa lo que ocurrirá en las próximas elecciones y a un 62% le importa poco quién esté a cargo de cualquier puesto político.
La conclusión inmediata es pensar en la desidia y el poco compromiso de los votantes, sin embargo hay otro punto de mira que nos dice que esta circunstancia no sólo se da en nuestra amada patria, sino a la mayoría de los pueblos del mundo que tienen su democracia resuelta. Da lo mismo, porque no hay que jugarse por este o cualquier otro sistema de gobierno, algo que, por ejemplo, no está ocurriendo en los países árabes que, cansados de dictadores y reyes, quieren elegir y ser elegidos.
Por supuesto que estas elucubraciones no deben gustar a aquellos que ya están lanzados en una campaña política y, mucho menos, a los medios hegemónicos de comunicación que están jugados en poner su propio gobierno para seguir siendo un estado dentro del estado, pero la realidad es esa.
Sin embargo los pueblos no se suicidan y, a medida que pasa el tiempo y se afianzan las instituciones, el aprendizaje de lo vivido es fundamental para no cometer errores groseros. Cada vez hay menos lugar para los aventureros y eso conlleva a despertar la seriedad de las propuestas, sin ser por estos solemnes y vacías de contenido.
En poco tiempo, en nuestra invencible provincia, deberemos concurrir a votar para las internas abiertas y obligatorias, de las cuales saldrán los candidatos para las generales. Ya es algo común, pero en esta oportunidad se agregará un ingrediente que puede llegar a ser fundamental para la conformación de las listas finales: un nuevo sistema de elección se pondrá en marcha. Se llama de boleta única y para dolor de cabeza de varios políticos, especialmente de los de la vieja escuela, esas boletas no podrán ser repartidas casa por casa.
El sistema es simple en su enunciación, pero complejo en su contenido. Por un lado, luego de que el presidente de mesa nos de una boleta de cada categoría: gobernador, senador departamental, diputados provinciales, intendentes municipales o presidentes de comuna y concejales, deberemos ir a un box de cartón donde asentaremos un tilde en una casilla de cada una de las boletas y regresaremos a la mesa donde depositaremos en una urna de cinco bocas cada boleta conforme al color. En las mismas figurarán las listas partidarias y, para que no haya confusión, la fotografía de los principales candidatos. Si no se tilda el voto se anula y si se desea votar en blanco, habrá un casillero que indicará tal situación.
Sin embargo aquí comienza la complejidad del sistema para muchos que estén poco informados, o para aquellos que esperan las elecciones para recibir un bolsón de comida, un colchón, chapas, etc. y, además, lo lleven en un auto de alquiler hasta el lugar donde deberán emitir su voto. ¿Cuántos se quedarán sentados en su casa esperando a políticos que nunca llegarán con las dádivas?
Además, para enredar más la cosas y por esto de la igualdad de género (algo que nos parece totalmente justo), los padrones serán únicos, no habrá división entre mujeres y hombres, por lo que cambiará totalmente el lugar de votación, debiendo realizarse las consultas respectivas para saber a qué escuela concurrir.
Convengamos que el sistema es bastante bueno, pero le llevará un tiempo entronizarse en la sociedad, porque sabemos que todo cambio despierta, al menos, algunas sospechas y muchos malos entendidos.
Dijeron que esta forma de elecciones será intermedia entre las tradicionales y el voto electrónico, procedimiento por el que claman algunos como la panacea de la legitimidad. Respecto del voto computarizado o electrónico debemos decir que el mismo ha sido analizado por expertos en informática y, en un programa de televisión, demostraron con qué facilidad se puede alterar la información que está dentro de la computadora y el fraude directo a la voluntad de los electores. No todo lo que brilla es oro.
De cualquier manera, a pesar de todas las encuestas sobre el comportamiento presunto de la población, a pesar de las chicanas entre partidos y medios hegemónicos de comunicación, otra vez los argentinos estamos en condiciones de legitimar el sistema que hemos elegido. Cada vez se ven más lejos los años de los desaguisados que civiles y militares hacían y deshacían a pesar de lo que la mayoría pensara y, por suerte, cada vez menos las grandes potencias intervienen en las cuestiones internas de nuestro país.
Algo que nos deja tranquilo y alienta a los que peinamos canas, que todo está tomando el curso normal de acontecimientos: se ve a chicos y chicas, adolescentes, pegando afiches de sus candidatos de distintos partidos políticos por todos lados. La Democracia tiene sus defectos, pero es lo mejor que, por ahora tenemos, defendámosla.
No podia poner algo mas largo ??