Diálogo, consenso…

Por Prof. Elsa Calvi. En el transcurso de este año 2011, en el que estamos destinados a ejercitar nuestra condición de ciudadanos, también recibimos la actuación de los otros ciudadanos que además de elegir, deben ser elegidos.No digo nada nuevo o novedoso al recordar que, todos ellos, hacen un discurso con el cual intentan convencernos para que los votemos. En esas alocuciones, cuando las despojamos de los ataques y descrédito hacia el o los otros candidatos, haciendo esfuerzo por distinguir lo que nos quieren proponer, encontramos estos términos en común: diálogo, consenso. La cuestión es si disertantes y oyentes, coincidimos en su significación y alcance, asunto que no es tan seguro. Reflexionar sobre cada término, nos ayudará a comprender lo expresado por los candidatos políticos cuando dicen que: “mediante el diálogo y el consenso” gestionarán el cargo que aspiran.Diálogo, es lo contrario de discusión dado que esta lleva a que alguien pierda. En una situación dialogada hay que estar dispuesto a poner en suspenso las creencias propias, observarlas y escuchar todas las opiniones para que todos ganen. Es pensar juntos y no limitarse a defender opiniones. Por ello, debe tener carácter pluralista e integrador. No hay diálogo cuando lo que se busca es defender cuestiones secundarias.El objetivo del diálogo es resolver problemas colectivos y no particulares. Los partícipes del diálogo deben asumir, aportar y cumplir con lo que se resuelve en él. Significa compromiso, corresponsabilidad, involucrarse y por sobre todo tener el ejercicio del diálogo incorporado a su modo de vida. En el diálogo reconozco al otro como persona con ideas distintas o contrarias, no como un enemigo.En una sociedad madura, el diálogo, es el ejercicio por el que se da la oportunidad para enfrentar crisis, recuperar el valor de la palabra, sobreponer el interés general a los intereses particulares, incorporar a los ausentes y excluidos e incluir a los más diversos actores.Dialogar permite imaginar escenarios posibles y cocrear acuerdos e iniciativas con alto grado de consenso. De él deviene el Consenso que es el consentimiento, armonía y acuerdo que existe acerca de alguna cuestión.“En asuntos que han de beneficiar o perjudicar a todos, es preciso actuar de acuerdo con el consentimiento general. Por esta razón, en toda clase de negocios públicos se ha de pedir el consentimiento de todos los hombres”, expresaba Fray Bartolomé De Las Casas.Un diálogo infinito es insostenible, como también la sucesión de consensos, porque las necesidades de la sociedad requieren ineludiblemente de hechos que materialicen las palabras y le den sentido. Electores y elegidos, debemos ampliar los espacios de diálogo que culminen en una obra concreta, para que participar en democracia sea un modo de vida y no sólo un día de comicios.

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