El Amor: Ciego?, Sordo?, Mudo?
Por Prof. Elsa Calvi. El amor, ¿sensación?, ¿arte?, ¿imaginación?. Se plantea Erik Fromm: ¿Será algo con lo que uno tropieza si tiene suerte?.
La seducción que el tema tiene en la literatura, el cine, el arte en general es por todos conocida. Amores posibles, imposibles, históricos, reales, imaginarios, románticos, patológicos, famosos, anónimos, los que se ganan y los que se pierden.
Cuando nos referimos al amor, lo asociamos inmediatamente con el amor de pareja, pretendo en esta reflexión considerarlo en general. Pensemos entonces en la gama de amores posibles: de padres, hijos, hermanos, amigos, compañeros y otros, cada uno de nosotros lo vivenciamos sin que las palabras nos permitan abarcarlo ampliamente.
¿El amor es medible?, ¿Cuánto me amas?, no tiene verificación posible, sin embargo ¿Cómo me amás? la tiene. La cantidad es incierta, mientras que el modo en que se ama se hace concreto en la conducta que tenemos en nuestra relación con lo amado.
Para ello debemos reparar en los elementos básicos del amor, comunes a todos. Rescato lo expresado por Erik Fromm en su libro “El arte de Amar” refiriéndose a ellos: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.
Cuidado, en cuanto el amor es preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Responsabilidad, en cuanto es un acto voluntario, se manifiesta estando listo y dispuesto a dar respuestas a las necesidades expresadas o no del otro ser humano, estar atento. Respeto, ver en la persona su individualidad única. Conocimiento, cuando podemos trascender de nuestra preocupación por nosotros mismos y de lo superficial, descubriendo a la otra persona en sus dimensiones más profundas.
Si reparamos en lo que nos propone el autor, podríamos contar con al menos algunos elementos que nos sean oportunos para enriquecer nuestra capacidad de amar, como para discernir la calidad de amor que nos prodigan. Estos cuatro elementos son posibles de ser percibidos en las relaciones humanas a través de las conductas.
El dicho popular sostiene: “el amor es ciego, sordo y mudo” pero evidente, mejoramos o disminuimos nuestra calidad de vida según el modo en que nos aman.
Amor familiar, de pareja, amigos o compañeros, de todos los amores uno es por excelencia: el amor benevolente, generoso, que todo comprende, que todo lo redime, es el amor de madre.
Todos somos hijos de alguna mujer, también lo somos de la que nos brinda este amor pleno, biológica o circunstancial.Por ella conocimos el amor en su plenitud, multipliquemos las cualidades de este amor en todas nuestras relaciones para que, parafraseando a una poeta: el mundo no se enfríe por falta de amor.