El Turismo, la industria sin chimeneas
Por José Luis Bianchi. Una de las actividades económicas que más ha crecido en los últimos años en nuestro país, ha sido el turismo. Pasando de ser una actividad secundaria destinada al mercado interno, a ser una de las principales fuentes de ingreso de divisas con mucha influencia en los diferentes mercados y la fluctuación de divisas y reservas.
Es llamada la “Industria sin chimeneas” en alusión a su genuina posibilidad de generar ingresos y fuentes de trabajo sin los perjuicios de gran contaminación y/o impacto ambiental que generan las industrias en general.
El Estado Nacional y los gobiernos provinciales tienen muy en cuenta el turismo a la hora de la toma de decisiones políticas y económicas consientes del potencial que tiene nuestro país en este rubro, con un sinnúmero de atracciones y recursos naturales disponibles para explotar turísticamente.
Como dato estadístico podemos decir, de acuerdo a lo informado por la Cámara Argentina de Turismo y por la Organización Internacional de Turismo que la Argentina se encuentra en cuarto lugar dentro de América como destino turístico (atrás de Brasil, EEUU y Méjico) siendo el 85% de movimiento turístico de características internas, y solo el 15 % proveniente de otros países. Pero este sector está manteniendo un crecimiento constante en los últimos años, cercano al 6%, lo cual es muy importante y atrayente para inversiones de capital a largo plazo. Representa aproximadamente el 5% del total de la actividad económica del país.
En estas últimas décadas se ha ido revirtiendo la antigua mentalidad sobre que el turismo solo era destinado al esparcimiento de personas mayores y familias, para descubrir que es una gran generadora de puestos de trabajo y además existen muchos capitales dispuestos a invertir en este tipo de actividad, principalmente por su elevada tasa de ganancia, como así también la rapidez con que se recupera el capital invertido y el circulante de divisas.
Para esto es necesario afianzar ciertos pilares para poder avanzar en esta actividad, el tema de la seguridad es uno de los más apremiantes, el precio de los bienes es muy elevado, encontrándonos entre los países más caros del mundo, el mejoramiento y aumento de las vías de comunicación (rutas, autopistas, como así también líneas aéreas y fluviales o marítimas).
Con el transcurrir de los años han surgido y se han afianzado nuevos destinos turísticos en nuestro país, de los tradicionales Carlos Paz, Bariloche, Mar del Plata e Iguazú; ahora se debe tener muy en cuenta otros como la península de Valdez, Ushuaia, Colón, Termas de Río Hondo y Mendoza entre otros que ya acaparan gran interés a nivel nacional e internacional.
Es dable destacar ciertos gobiernos provinciales que en materia de turismo trabajan en forma sobresaliente, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza y San Luis entre otros deben servir de ejemplo al resto, con políticas integrales en este sentido y trabajando principalmente en preparar al ciudadano como base fundamental para todo éxito turístico, acompañado de importantes inversiones en capital, instalaciones e infraestructura.Nuestra provincia de Santa Fe, ha intentado infructuosamente en diferentes oportunidades en los últimos 20 años, afianzarse como destino turístico, a pesar de encontrarse dotado de muchas y diversas bellezas turísticas e importantes centros urbanos, no sabiendo implementar políticas concretas en este sentido. Solo algunos emprendimientos de capitales privados, como los de Cayastá – San Javier o los realizados en las grandes urbes de Santa Fe y Rosario (casinos, complejos de hoteles, circuito callejero) movilizan contingentes de turistas, pero en forma estacional y no logrando atraer al mercado externo. Es necesario revertir esta realidad, para que el turismo sea una fuente alternativa de riquezas y generadora de empleos, apuntando principalmente a aquellas zonas no favorecidas por otras actividades económicas (agricultura, ganadería, pesca o industria), realizando las inversiones necesarias en este sentido.