El voto 2011: Pensado y con convicción
Por Ángel Ghirimoldi.
Con la llegada del verano las especulaciones políticas han quedado de lado. Los políticos se han ido de vacaciones y suspendieron sus apetencias hasta tanto comiencen las actividades legislativas. Esta circunstancia tiene un especial condimento: el 2011 va a ser un año muy discutido, ya que se elige presidente de la República y casi todos los gobernadores, amén de intendentes, concejales y otros cargos menores.
A pesar de lo que se diga y de la aparente apatía de la gente referente a esta circunstancia, la importancia de esta elección va a estar signada por una ambición –casi desmedida- de tomar las riendas de cualquier cargo público y el ingrediente fundamental está dado por los récords de toda índole que se vienen sucediendo: la industria metal mecánica en todos los rubros, el campo y las cosechas de trigo y soja, la exportación de vacunos, la inyección de optimismo que tiene la industria nacional en cualquier rubro y un largo etc. que cada uno sabrá de qué se trata.
Sin embargo, a pesar de los vientos a favor que desde hace varios años han beneficiado a Latinoamérica –era hora- y a los países emergentes de Asia y Medio Oriente, todavía quedan deudas muy grandes que saldar.
Por un lado en naciones como Brasil, Uruguay y Argentina se han logrado bajar bastante los índices de pobreza extrema, de elevar a muchos a los primeros estamentos de la clase media y de recomponer los desaguisados en que nos metió la administración neoliberal -en nuestro caso la de Menem y Cavallo que destruyó la industria nacional y los empleos en forma sistemática-. Sin embargo todavía hay muchos excluidos y bolsones grandes de pobreza que, a veces, llevan a la inanición y muerte de niños por desnutrición, como ha ocurrido en el Chaco y que, mínimamente, deberíamos sentir vergüenza de que compatriotas pasen por semejante ignominia.
El dinero que se recauda y que siempre es récords tendrá que redireccionarse para paliar este desfasaje, tratando de crear empleos para que se comience a incluir a los desposeídos y, a partir de esto, con el aporte de la educación hacia los niños, den otra expectativa de vida a los mismos.
Es sabido que Latinoamérica y otros países emergentes, tienen la mayor distancia entre los que más tienen y los que nada poseen, el desafío será intentar que esa distancia se achique o, lo que es lo mismo, una mejor distribución de la riqueza.
No es una tarea fácil. José Ignacio “Lula” da Silva intentó esta tarea ciclópea en Brasil y llegó a logros nunca vistos, acompañado por un superávit económico que se lo dio una industria en constante crecimiento y en una administración bastante libre de corrupción, algo impensado en Brasil. Sin embargo quedan más de cuarenta millones de indigentes y marginados sin ninguna expectativa de progreso. La presidenta actual de Brasil, Dilma Vana Rousseff, tendrá una tarea ardua para que la inclusión social tenga asideros.
En estas circunstancias, con el bicentenario ya cumplido y con logros económicos nunca vistos, Argentina espera un enfrentamiento que ha comenzado a vislumbrarse en las agrupaciones políticas que hoy conforman el espectro de los futuros herederos del poder.
Haciendo un pequeño racconto y con la precariedad lógica de la futurología política, que cambia conforme a las ambiciones y eventualidades, podemos decir que sobran candidatos a presidente de la República. Por ejemplo: la agrupación que preside Lilita Carrió, que hoy conocemos como Coalición Cívica, por cuestión de autonominación, ella será la candidata. Un caso parecido es el de Pino Solana, jefe de Proyecto Sur, que ha tenido buenas performances en Capital Federal en elecciones anteriores, pero no logra atraer a otras agrupaciones de izquierda, algo que ha ocurrido recurrentemente en nuestro país. La Unión Cívica Radical, que en estos momentos está teniendo una nueva primavera después del estrepitoso fracaso de Fernando de la Rúa en el 2001, presenta tres candidatos: Julio César Cleto Cobos, Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, dos mendocinos y el otro de la provincia de Buenos Aires. Parece y conforme a lo que se ha escuchado, los mismos tendrán una elección previa para llegar con candidato único a las elecciones primarias, antes de las generales y, de esta manera, hacer una campaña decente y abarcativa. Sin embargo Cobos no está de acuerdo con esta circunstancia y, parecería, que no se presentaría en esta eliminatoria. También el PRO presentará a su candidato, como es lógico, el mismo será Mauricio Macri -¿no hay otro?- quién fundamenta su caudal electoral en lo que pueda darle la ciudad de Buenos Aires, pero si nos basamos en las últimas encuestas (dichas por él mismo en el programa de Mirta Legrand), el mismo está llegando al 18%, cifra que cae estrepitosamente al tomar a todo el país como distrito electoral, pero el hombre se tiene fe y cree que en la segunda vuelta logrará su objetivo.
Un caso paradigmático es el del Peronismo Federal. En este caso son cuatro los candidatos visibles: Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá. Se habló mucho de la candidatura de Carlos Alberto Reutemann, pero el ex piloto se encargó de desmentirlo y volvió a su ostracismo habitual. ¿Y Carlos Saúl Menem? El ex de la década infame se ha postulado como candidato a presidente, ¿será verdad o es sólo una cortina de humo?, se verá esto a través del tiempo, lo que sí, deberán medicarlo con ayuda memoria para que recuerde quién será su acompañante en la fórmula y quién será su ministro de economía en caso de ser electo.
En cuanto al Frente para la Victoria, la candidata lógica e indiscutible es Cristina Fernández. Después de la muerte de Néstor Kirchner esta mujer, actual presidenta, es la única persona que suena para ocupar la primera magistratura, aunque ella aún no lo ha dicho.
Por supuesto, hay distintas agrupaciones y pequeños partidos políticos que presentarán a sus candidatos, pero, como ya todos lo sabemos, son irrelevantes a la hora de las urnas.Está en nosotros. En ese pequeño momento de emitir el voto somos dueños de nuestros destinos, ojala que lo hagamos pensadamente y con convicción.