La vejez en estado de felicidad

Por Prof. Elsa Calvi. Cuando un adulto mayor, manifiesta placer por volverse viejo, mueve a pensar cuál es el alcance de sus dichos.¿Qué encierra ese placer? A mi criterio: el sentido de la vida. El estado de felicidad, denominado cotidianamente, placer.¿Qué es la felicidad, entonces?, podría quedar resumida en dos alcances:1.- Puede pensarse en algo que nos acontece por azar. Nada hemos hecho y recibimos un beneficio, asociamos felicidad con suerte. Este no es el que le da sentido a nuestra vida.2.- Cuando nos sentimos partícipes de lo que nos acontece, protagonistas o acompañantes de situaciones que nos enriquecen, estamos frente al estado de felicidad, éste es el que le da sentido a nuestra vida.La definición que está más cercada al uso cotidiano hace pensar que una persona es más feliz cuando en su vida predominan las experiencias positivas sobre las negativas. Si así fuera serían pocos los adultos felices.Desde esta perspectiva se consideraría sólo una parte de la vida quitando aquellas experiencias que si bien no son deseables, nos permiten fortalecernos y ayudan a resolver situaciones futuras. Podría entenderse ese bienestar como la valoración positiva del individuo de su propia vida, así la felicidad resulta como el juicio global que la persona hace considerando los acontecimientos positivos y negativos que le ocurrieron en su vida.Las definiciones bajo esta última perspectiva se pueden considerar normativas, ya que no se contempla como un bienestar subjetivo, sino más bien, como la posesión de una cualidad deseable (Coan, 1977). En este sentido, cuando Aristóteles y los filósofos clásicos hablaban de la eudaemonia, la consideraban como un estado deseable al que sólo se puede aspirar llevando una vida virtuosa o deseable, calificada como tal desde un particular sistema de valores. Por lo que, cada vez que la memoria recupere lo grato o lo ingrato de vuestras vidas, recuerden que dependerá de cada uno, donde se posicionen para verla:Sólo desde lo positivo,Sólo desde lo negativo,O como un estado deseable, mezcla de lo positivo y negativo, siempre orientado por una escala de valores.Los griegos valoraban la vejez, el viejo, anciano, de la tercera edad o como cada uno prefiera designarlo era considerado en una etapa de sabiduría.No podemos hacer una comparación con sociedad actual ya que además de anacrónico me llevaría a considerar otras cuestiones y no la que realmente pretendo: el placer de haber vivido lo vivido y esperar con entusiasmo lo que aún no llegó.Otra cuestión interesante es cómo se ve o vemos a las personas que sienten satisfacción por su vida en el sentido aristotélico: “Un estado deseable”Según Wilson: la persona feliz se muestra como una persona joven, saludable, con una buena educación, extravertida, optimista, libre de preocupaciones, religiosa, con una alta autoestima, una gran moral del trabajo, aspiraciones modestas, perteneciente a cualquier sexo y con una inteligencia de amplio alcance.Sería interesante y saludable, que la sociedad pudiera contar con ancianos jóvenes.

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