Los dos paros que enfrenta el gobierno provincial
Con una llamativa coincidencia, el gobierno provincial recibió dos anuncios de paros en menos de 24 horas. El de los legisladores peronistas y el de los docentes. Los argumentos de unos y otros. El impacto de las internas y las especulaciones partidarias. El gobierno y la necesidad de fortalecer el perfil de cara a la gestión Bonfatti.El jueves amaneció nublado para el gobierno provincial. Y el viernes se desató la tormenta. Así se podría metaforizar sobre las últimas 48 horas hábiles de la semana de la gestión de Hermes Binner.Entre el “anuncio/declaración de guerra” del peronismo en la Legislatura y la sorprendente decisión de Amsafe de rechazar la propuesta previsional del gobierno, adornada de dos inexplicables paros de 48 horas para las próximas dos semanas, se instaló una sensación rara en torno a las condiciones políticas que tendrán que soportar el ultimo tramo de la gestión Binner y la de Antonio Bonfatti a partir de diciembre, para poder gobernar. Pero hay que separar los asuntos, aunque equívocamente, suenen familiares.
Paro docente: las internas y los errores
“Acá jugaron todas las internas, todas” decía en tono de lamento un dirigente de la Amsafe provincial que había militado, como toda la conducción provincial, el “sí” durante las votaciones de las asambleas departamentales.El miércoles, todos daban por sentado que los docentes iban a aceptar la propuesta previsional del gobierno. Las mejoras respecto a la paritaria anterior, eran notables: nuevos cómputos para los docentes con mayor antigüedad y la creación de 350 cargos docentes para actividades fuera del aula, que le permitían a los maestros que no alcanzaban la edad o la antigüedad para jubilarse con el máximo porcentaje, permanecer en actividad en mejores condiciones laborales. “No es la panacea, pero nos pone en un lugar mucho mejor”, decía Sonia Alesso hace pocos días.Todo estaba listo. Incluso el Sadop se anticipó a Amsafe y aceptó la propuesta sin demasiadas vueltas.Pero había algunos detalles que se le escapaban a la conducción provincial de la Amsafe: a la consabida y previsible posición extrema de la regional rosarina, había que agregarle los condimentos de las internas del propio Frente Progresista y el oportunismo caníbal del peronismo unido.“Todos jugaron su interna y eso influyó en el rechazo de algunas regionales”. Las explicaciones podrían sintetizarse de esta manera: los alfonsinistas jugaron sus fichas para debilitar a Binner. Eso se notó fundamentalmente en algunos departamentos del norte, como General Obligado y Las Colonias. En Vera –aunque ganó la aceptación- hubo una intensa militancia por el “no” de algunos docentes vinculados al PJ. En Castellanos, donde el rechazo obtuvo 800 votos de diferencia, jugó la “violeta”, el sector que encabeza el dirigente rosarino Gustavo Teres.Tampoco se puede subestimar la influencia de los otros sectores estatales en la definición: la advertencia de UPCN, a través de las declaraciones de Alberto Maguid, anticipando que ellos irían por lo mismo que los docentes, también tuvo su relevancia: “Ellos juegan a que esto se caiga. Apuestan al conflicto, porque no es viable financieramente la extensión de los cambios a todas las aéreas estatales. Si esto sale, UPCN y ATE tendrán que salir a jugar, y es posible que hayan influido en la decisión en algunas regionales”, dice la misma fuente gremial de Amsafe.
Pero el gobierno también cometió errores
El más significativo fue el de prolongar innecesariamente el conflicto durante las reuniones paritarias y promover una propuesta insuficiente en la primera negociación: Allí se produjo el quiebre y se instaló el conflicto en la conciencia de los “docentes independientes”. El resultado de las votaciones en la Asambleas Departamentales es impensado sin un fuerte componente de bronca genuina. Otro error imputable a la gestión Rasino es la endeblez y la tolerancia con las posiciones extremas del gremio rosarino: Teres y cia. se cansaron de promover irracionalidades, llevaron adelante medidas de fuerza por afuera del estatuto del gremio provincial, y nunca recibieron sanciones. “Ellos (por la regional del sur) instalan la idea de que con los socialistas solo cabe el conflicto, que es la mejor manera de conseguir las reivindicaciones. Se aprovechan de la tolerancia gubernamental”, apuntan desde el propio gremio.“Es muy difícil pensar en una salida sencilla al conflicto, los paros son casi inevitables” le dice a Notife una fuente gremial. “Nosotros vamos a retirar la propuesta y evaluaremos descontar los días no trabajados. No entendemos las razones de esta medida”, dice una alta fuente gubernamental.Lo que está en juego es mucho más que una solución al problema previsional docente: está en juego la fortaleza con la que asumirá el nuevo gobierno provincial, astillado ya por las minorías legislativas y la permanente fricción con los socios del Frente.De cualquier manera, resulta desmesurado el enésimo paro docente a la gestión de Hermes Binner. Con todos los incumplimientos que se le quieran remarcar, es la gestión que mayores beneficios y reivindicaciones otorgó al sector docente en la historia de la provincia. Y eso está tan claro en el resto de la ciudadanía, que pone a los docentes en una posición de mucha incomodidad frente a la sociedad.
Todos unidos extorsionaremos
“El justicialismo está absolutamente unido en esta posición”, había sentenciado Mario Lacava el jueves al mediodía, tras anunciar el “paro” de los diputados del peronismo. El comunicado que acompañó la insólita decisión de los diputados parece sacado de un cuento de Ray Bradbury. Los firmantes, en mayoría participantes directa o indirectamente de las gestiones de Reutemann y Obeid, exigen como condición para continuar con la tarea legislativa, “un acuerdo” sobre las políticas económicas, educativas, sociales y de salud del gobierno provincial.Dato muy curioso: Los mismos nombres que hundieron a la salud pública santafesina, que humillaron a los docentes, que recortaron los salarios y las jubilaciones de que menores recursos tenían en el “nombre del equilibrio fiscal”, que sostuvieron el más bochornoso y antiguo sistema penal de Latinoamérica, etc., etc., ahora se erigen como fiscales de una gestión que, paradójicamente, hizo todo lo contrario. Y más: lo condicionan a “acordar”, sin precisar que significa el término, para garantizar la gobernabilidad del futuro gobierno.Nobles al principio de que para un peronista no hay nada mejor que otro, se acabaron las disputas internas y aquellos que parecían enfrentados fatalmente, se fotografían de la mano, olvidando las diferencias que decían tener. Allí estaban, efectivamente, todos unidos como dice la marchita: Kirchneristas, NeoKirchneristas, antiguos antikirchneristas, antikirchneristas, incluyendo a la diputada reelecta por el PRO, María Vucasovich. Todos en línea, apuntando hacia el mismo lugar: las piernas del gobernador electo.El mensaje es claro, y carece de misterios: El peronismo paraliza la aprobación de los cargos para poner en marcha la reforma judicial. Congela una de las reformas estructurales, con demoras atribuibles a Superti, de la gestión de Hermes Binner. Retrasa el reloj y advierte por lo bajo: “si no comparten la torta (en la jerga, los cargos y las finanzas), se les va a complicar gobernar”. Sencillo. Una frase parecida había dicho Griselda Tessio hace una semana, desde otro lugar, claro. En referencia a la interna socialista- radical. Y sobre eso abreva el peronismo:“Este es un problema del Frente, no nuestro. Ellos no juntan los diputados para el quórum, están fracturados y quieren que nos hagamos cargo nosotros”, arremete Lacava, oportuno, intentando justificar lo injustificable y dando por sentado que la Reforma Judicial, por citar solo un ejemplo, es un asunto del Frente Progresista y no un interés de todos los santafesinos.Minutos antes, en la misma conferencia, al diputado Alberto Monti se le había escapado una confesión: “Hasta diciembre no vamos a sesionar”. El propio Lacava morigeró la expresión en una corrección que sonó vergonzosa. Hay que disimular al menos. Pero Monti no conoce de sutilezas y embistió sin estilo.El “paro” del PJ en Diputados es una advertencia de lo que vendrá. Pero por sobre todas las cosas una demostración de fuerzas en un momento muy oportuno: las encuestas nacionales muestran un crecimiento sólido de la figura de Hermes Binner, incluyendo a la provincia de Santa Fe. Es un buen momento para lastimarlo. Desde Casa Rosada, y desde el radicalismo anti frentista, se agradece.El peronismo ejerce la “extorsión legal”, en consonancia con sus huestes judiciales que insisten en resistir la Reforma Judicial. Se demoran los cargos, se demora la Reforma. Es la oportunidad para negociar condiciones de continuidad de ciertos privilegios, que explícitamente el Presidente de la Corte Suprema Rafael Gutiérrez y el Procurador del Cuerpo, Agustín Bassó se encargan de sostener.Desde adentro del Frente, los socios no colaboran demasiado: un grupo de radicales aprovechan los días previos a las elecciones de octubre para condicionar a Bonfatti. Un buen resultado electoral de Binner el 23 de octubre y el previsible bochorno de Ricardito, suponen, los pondrá en las peores condiciones para negociar expectativas de participación importante en el futuro gabinete. Eso se nota en las nerviosas declaraciones de algunos hombres importantes de la UCR, como el candidato a diputado nacional Federico Pezz o la ya citada, mal aconsejada, vicegobernadora Griselda Tessio.Para el radicalismo cada día que se pierde de cara a las elecciones nacionales, es un día menos de fortaleza para negociar.El escenario aparece complejo para la futura gestión provincial. Y en Casa Gris discuten, además del futuro gabinete, el conflicto docente, la relación con el PJ, con sus socios y claro, el plan de soluciones. Autor: Coni Cherep • Fuente: Notife.com