Misceláneas



Por Ángel Ghirimoldi. Argentina está creciendo y en ese crecimiento, los dolores que produce el mismo, hacen crujir sus huesos y su estructura.Estamos ante la dicotomía de dos sistemas que tienen la facultad de pertenecer no sólo a dos teorías distintas de pensamiento, sino que se entremezclan las dificultades propias de pertenecer o no a las mismas. Y lo increíble, o no tanto, es que dentro de esas organizaciones existan contrapuestos que van más allá de matices, hasta transformar a sus acólitos en enemigos no sólo de ideas sino también de deseos.Si bien lo paradigmático de esto es el peronismo, dentro de otras coaliciones o partidos ocurre exactamente lo mismo.Los justicialistas están contestes a su manera de ser y pensar, o sea en el laberinto total, toda vez que este tipo de estructura es propio de su inicio y de su destino, donde se abarca desde las más rancias ideas reaccionarias y conservadoras hasta la izquierda combativa y desprejuiciada. Dentro de este desaguisado se destacan, hoy por hoy, la impronta del kirchnerismo en la figura de la presidenta de la República, Cristina Fernández, dueña de la batuta y de las mayorías y la contraparte representada por los Rodríguez Saá y el matrimonio Duhalde.¿Y los radicales? También tienen lo propio. Después de haber pasado por la infausta del gobierno (¿gobierno?) de De La Rúa con todos los ingredientes incluso con una treintena de muertos que nadie ha pagado, estuvieron a punto de desaparecer, de ser la nada. Muchos de los jóvenes cuadros se pasaron al kirchnerismo y otros, especialmente los conservadores intentaron reflotar el arca con grandes esfuerzos (hoy los fracasos se reflejan en las urnas, en los comicios de las distintas provincias). Sin embargo muchos heridos se fueron de sus filas y comenzaron a integrarse en partidos de poca monta y otros, como Elisa Carrió y Margarita Stolbiser, formaron sus propios partidos políticos los que cambiaron de nombre según la ocasión, especialmente en el caso de Lilita. No hay que obviar que con la aparición de Ricardo Alfonsín hubo derivaciones que se emparentaron con sus ansias de transformarse en presidente de la República, que entre otras, lo llevó a romper sus vínculos con el socialismo santafesino y asociarse con De Narvaez. ¿Qué hubiera pensado el viejo Raúl?La izquierda también ha tenido lo suyo. Desde hace muchos años una estructura que representa a la estirpe europea, el Partido Socialista, con su base en la provincia de Santa Fe y que embanderan un centrismo de izquierda, han sido los más estables. Lograron imponerse en la ciudad de Rosario, el pueblo los siguió acompañando y desde esa base, a través de la figura emblemática de Hermes Binner, lograron imponerse en su provincia. En las próximas elecciones, daría la impresión según algunos números, que repetirían el triunfo con la figura de Bonfatti como candidato respaldado por Binner. Hoy intentan el salto hacia lo nacional, pero todavía es temprano para lograr el objetivo. Sin embargo no ha ocurrido lo mismo con otras configuraciones de izquierda vernácula. Pino Solanas, quién denostó a los votantes de las provincias acusándolos de que la calidad de sus votos era muy pobre, logró agrupar a diversos pequeños partidos. Primero se peleó con Binner por cuestión de los lugares en las listas y luego de la desastrosa performance en la ciudad de Buenos Aires hubo una diáspora del frente que había logrado formar, con acusaciones cruzadas y otras yerbas.La derecha, con su representante Mauricio Macri, también está desperdigada y carente de ideas, o por lo menos sin mencionar las mismas. No tienen representante a nivel presidencial porque él mismo se bajó de su candidatura para lograr ser reelegido en la ciudad de Buenos Aires y, por lo que se puede colegir, su agrupación es más un compendio de empresarios irresponsables que un lugar donde se practique el liberalismo conforme a lo conocido.¿Y a nivel internacional?Es necesario saber como piensa el mundo porque muchos políticos y economistas tienen su espejo en los países más encumbrados. Por lo que se sabe varias naciones europeas están con sus economías a los tumbos, muchas de ellas tienen un endeudamiento muy superior a lo que es su producto bruto interno y están al borde del cese de pago. Una de ellas es Italia, cuyo congreso acaba de promulgar un ajuste casi salvaje que repercutirá gravemente en las clases medias y dejará sin trabajo a muchos italianos. De esto no se salva Grecia, Islandia, Irlanda, España, Francia, Gran Bretaña y otros que temen que si Grecia declare el cese de pago de la deuda externa se produzca un efecto dominó y el resto de las naciones sigan su ejemplo.En cuanto al gran país del Norte, de EE. UU. estamos hablando, también está atravesando una crisis fenomenal. Hace cuarenta años que no puede equilibrar sus números y, como si esto fuera poco, la industria estrella de los yanquis, la armamentil, ha resultado su talón de Aquiles. El hecho de crear guerras a diestra y siniestra para poder vender sus artilugios bélicos hoy les ha significado un gasto enorme de infraestructura que lo está obligando a ajustes tras ajustes que, por supuesto y de eso los argentinos conocemos mucho, generarán desempleo y pobreza. Como será de grave la situación que ni siquiera los grandes medios no han podido obviar u ocultar estos hechos y muchos están hablando de cesación de pago. ¡El despelote internacional que se puede armar!Contra el ajuste, receta impuesta por el F.M.I., los países sudamericanos, entre ellos Argentina, que lograron desprenderse de ese cáncer, emplean la política contraria: en cambio de ajuste ponen dinero en los bolsillos de la gente para que gasten y se genere un mercado interno interesante que no sea dependiente de préstamos internacionales para poder subsistir. Parece que esto dio algún resultado puesto que varios premios Nobel de economía y algunos diarios alemanes, recomendaron a Grecia usar la receta argentina.El crecimiento trae dolor, sin dudas, pero la decadencia genera tristeza. No tenga dudas.

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