Se lo contaban a la madre, pero no les creía o no podía hacer nada
La historia resulta espantosa y difícil de digerir. El nombre de Juan Carlos Rézola, por estos días, circula en los medios locales junto a una sensación de pavor. Detenido por la presunta violación de una de sus hijas, una jovencita de 16 años, el hombre fue encontrado en un pozo, bajo tierra. La fiscal Graciela Parma, en conversación con LT10, brindó detalles de las características del caso y, especialmente, del relato expuesto por la menor al momento de realizar la denuncia.“Cuando recibimos la denuncia nos quedamos realmente conmocionadas, horrorizadas, porque no podíamos creer la magnitud de lo que esta chica denunciaba”, exaltó la fiscal.El mayor de los hijos de Rézola, el primero en ser víctima de abuso sexual, se encuentra detenido en la cárcel Las Flores. Además, Rézola es padre de dos chicos adolescentes -entre ellos, la joven que lo denunció- y de cuatro niños que vivían con su madre y el propio acusado. Éstos últimos, de edades que oscilan los siete y 14 años.La denuncia fue recepcionada por la nueva Unidad de Información y Atención de Víctimas del Ministerio Público, de la cual Parma es titular. Hasta allí, la adolescente afectada llegó acompañada por una vecina quien la contuvo y avaló su declaración. “Hace un relato espantoso. Que la violaba desde los cinco años, que ella presenciaba la violación de sus dos hermanos mayores, que en una oportunidad los tuvo a los tres encerrados en un habitáculo, que ella tiene un chiquito de dos años que es hijo del padre, que el padre tenía una identidad falsa y que, además, le falsificó la identidad a ella para poder anotar el nene”, consignó la fiscal.Parra aclaró, a su vez, que la denuncia de la adolescente no se desprende la concreción de torturas y golpes, “lo cual no quiere decir que no sucediera”. “Su último abuso sexual había sido un domingo atrás a la fecha en que ella comparece a la fiscalía. Logró escaparse y deja el bebé”. Luego de acudir a casas de amigos y conocidos, “logró rescatar al bebé y recala finalmente en la casa de esta señora, quien la acompaña a la fiscalía porque, siendo menor de edad, debemos recibirle la denuncia asistida por un adulto”.
Sin llorar
Acorde a la expresado por Parra, “a la chica le costaba horrores hablar, hablaba serena, sin llorar, como dando a entender que, desde algún lugar, la situación estaba internalizada, normalizada. Paradójicamente, lo que le provocaba una angustia terrible era saber que sus cuatro hermanitos más chiquitos estaban en la casa con el padre”.La madre, por su parte y según precisó la jovencita, se encontraba amenazada y muy limitada. “Ellos se lo contaban a la madre, pero no les creía o no podía hacer nada”.La causa abierta “tiene la imputación de delitos gravísimos, por lo cual entiendo que a este hombre le va a costar mucho trabajo recuperar la libertad”, consideró Parra. Fuente: Notife.com