Trivialidades, superficialidades y otros menesteres


Por Ángel Ghirimoldi. Los dimes y diretes, los enredos veraniegos, las alianzas, los desencuentros, las traiciones son temas que, casi sistemáticamente, se repiten en los veranos vernáculos. Claro, de inmediato uno piensa que todas estas circunstancias son propias de la farándula, de los programas relacionados a esa parte del entretenimiento o de los nuevos paradigmas de la banalización, pero no, hoy se han agregado a esa forma de pasar la canícula (cada vez más bochornosa, por cierto) los entuertos de los políticos que, sin ser lo mismo, se parecen y mucho con lo que les ocurre a los referentes farandulezcos.
Por un lado está el Gobierno Nacional y algunos aliados circunstanciales, por el otro todo el espectro de la oposición. En un rincón se trata de deglutir el sabor amargo que, producto de las últimas elecciones legislativas, ha significado perder la mayoría automática y en el otro rincón los que, midiendo fuerzas, creen que las eventuales alianzas durarán eternamente.
Hoy se ha desatado una guerra mediática alrededor de la figura de Martín Redrado, un golden boy que apareció en la época del menemismo y, vaya a saber por qué, el ex presidente Néstor Kirchner lo nombró como responsable del Banco Central de la República Argentina.
Lo incomprensible, y no es un dato menor, es que cuando Néstor Kirchner pagó la deuda al Fondo Monetario Internacional, Redrado no puso objeciones, y de las reservas –algo más de 28.000 millones de dólares- quedaron 18.000 millones y estaban todos contentos. Ahora que las reservas sobrepasan los 48.000 millones y se quiere hacer una reserva de 6.000 millones para pagar bonos que tienen vencimiento este año, el mismo Presidente del BCRA se niega ha hacerlo. ¿Cuáles son los pretextos o las objeciones para actuar distinto? Bien no se sabe, pero llama la atención que todo el espectro opositor –izquierda, derecha y centro- estuviera de acuerdo para preservar a esa entidad como un ente autónomo que, a su albedrío, maneje fondos y valuaciones.
El BCRA fue creado en 1935 y ¿cuáles fueron y son sus objetivos?: es la entidad encargada de regular la emisión de la moneda de un país, del crédito bancario, de orientar la actividad de los bancos comerciales y vigilar los establecimientos de crédito. Se convierte así, en la herramienta que condiciona la vida de una Nación. ¡Ni más ni menos!
La crisis mundial que emergió luego de la guerra 1914-1918 hizo que los banqueros se refugiaran en monedas fuertes, puesto que las reservas de oro habían sido devastadas. El sistema capitalista, que en un momento de la historia pasó por la vieja Inglaterra, pero que luego se instaló en EE.UU. creó esta entidad en distintos países, fusionando bancos y haciendo desaparecer las entidades donde se guardaba el oro.
Hipólito Irigoyen se negó a la creación del Banco Central, pero luego de que se lo derrocara y asumiendo el gobierno nacional el General Agustín P. Justo, caracterizado por el apoyo incondicional a las oligarquías ganaderas y latifundistas ligadas a los intereses británicos, fundó este Banco, cuya principal característica fue la autonomía del gobierno argentino y dependencia total con el Banco Central de Inglaterra.
“Dejemos que los nativos, (argentinos), elijan sus gobiernos y tengamos nosotros (los ingleses), la hegemonía comercial en el Río de La Plata”. Sir Andrew Large, del Directorio del Banco de Inglaterra.
Cabe acotar que a esta época de la historia Argentina se le denominó “década infame”. Huelgan los comentarios.
En 1947 Juan Domingo Perón nacionalizó toda la banca: “La economía y el libre mercado son sólo afirmaciones para el consumo de los tontos e ignorantes. La economía nunca es libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan las grandes corporaciones en perjuicio de éste”.
El BCRA, por lo tanto, dejó de ser autónomo y tomó preponderancia el Banco de la Nación Argentina, dedicándose a otorgar créditos blandos a campesinos y pequeños industriales.
Pero fue otro gobierno justicialista el que devolvió la primacía y autonomía a BCRA. En 1992 el presidente Carlos Menem con anuencia del Congreso, revivió el anhelo de las naciones capitalistas y en ese status se encuentra actualmente.
¿Cómo se entiende que exista, dentro de un sistema republicano, una institución independiente de todo y todos? El dinero, visto de esta manera es un fin en sí mismo, por lo tanto, lo natural, es que los hombres son sacrificados a la producción, la producción al comercio, y el comercio al dinero. Si lo miramos desde otra perspectiva y con un BCRA dependiente del poder de turno, el dinero pasaría a ser un medio en beneficio de todos. Por cierto las direcciones son muy distintas y uno debe elegir cual nos conviene.
Entonces tendrán que ser claros y contundentes. Tanto oficialismo como oposición deberán blanquear sus ideas ante la opinión pública, decir cual es la orientación de sus inquietudes, pretensiones, especulaciones y lo que van a hacer cuando les toque gobernar, de otra manera los ciudadanos seguiremos en una nebulosa que se nos hace incomprensible.
Las peleas, los obstáculos y las chicanas entre políticos han entrado en una superficialidad digna de las banalidades de las vedettes de temporada. Pero no debemos escandalizarnos, porque desde hace bastante tiempo algunos programas de televisión han pasado a ser los que marcan el rumbo de la política nacional. Los políticos, sin reparos, adhieren a los mismos, se presentan ante las cámaras, se ridiculizan y todo sigue como si nada.
También el pueblo debe aprender, porque, ni más ni menos, es un país el que está en juego.

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