A pocos días de las elecciones, el presidente de Venezuela conserva el centro de la escena
Los venezolanos pasaron en calma el primero de los dos días de veda electoral antes de las elecciones del domingo, en las que deben ratificar el rumbo del gobierno de Hugo Chávez o empujarlo a hacer algunos cambios con una derrota en las urnas, un resultado al que el mandatario no está acostumbrado.
25/9/2010.
Caracas recuperó este viernes parte de su vida cotidiana después de un mes de intensa campaña y, con fondo de paredes pintadas, afiches y pancartas colgados de las columnas de luz, vivió un día con clima de feriado, pero con negocios abiertos y largas colas en los cajeros.
Al menos hasta el domingo, las elecciones parecen cosa de militantes, funcionarios y periodistas, aunque en unas pocas esquinas había espacio para las discusiones sobre la compulsa, en la que se elegirá a los 165 nuevos integrantes de la Asamblea Nacional.
El oficialista Partido Socialista Unido de Venzuela (PSUV) y la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) -que agrupa a una veintena de partidos y organizaciones- ajustaron ayer los detalles de los operativos de fiscalizaciones de sus testigos de mesa.
El Consejo Nacional Electoral (CNE), en tanto, tiene ya casi completo el montaje de las mesas y la distribuición de los elementos para las 36.563 máquinas que se usarán para la compulsa, que definirá con qué legislativo Chávez gobernará sus últimos dos años del periodo.
También quedó oficialmente abierto el centro de prensa, donde trabajarán los cerca de 2.000 acreditados -unos 300 del exterior- inscriptos para el acto comicial.
Pese a la veda, Chávez encabezó ayer “actos de gestión” y el estatal canal Venezolana de Televisión emitía un corto que, con el fondo de “Te quiero” -el poema de Mario Benedetti que musicalizó Alberto Favero y popularizó Nacha Guevara- mostraba imágenes de actos de gobierno, caravanas y obras, y cerraba con la leyenda “Que siga la Revolución”.
Como en todas las últimas campañas proselitistas, cualesquiera hayan sido los cargos en juego, la figura de Chávez oupa el centro de la escena, tanto como para oficialismo como para la oposición.
El mandatario participó activamente de la campaña: encabezó caravanas, visitó barrios, habló con los medios y puso su rostro en los miles de carteles y afiches que llaman a ratificar la Revolución Socialista, como llama Chávez al proceso que inició en 1999, cuando asumió la jefatura del Estado.
Parte de la preocupación del mandatario por la pulseada del domingo se entiende: las elecciones legislativas son de alguna manera un testeo, una marca de cómo ven los venezolanos su gestión y un ensayo hacia el 2012, pero también definirán qué Asamblea acompañará u obstaculizará los años que le quedan de mando.
Sabedor del carácter plebiscitario de estos comicios, Chávez reiteró varias veces que el resultado era clave para consolidar los logros de su gestión y preparar el 2012.
La oposición, en tanto, aparece con varios desafíos, centralmente el de lograr una bancada que esmerile de alguna manera el poder del chavismo en la Asamblea y que funcione como contrapeso. De algún modo, los comicios también perfilarán los nombres de los posibles adversarios de Chávez para dentro dedos años.
En la compulsa se verá también cuánto le pesa al oficialismo el desgaste lógico de toda gestión, los índices de inseguridad y desocupación que registra el país y cierto estancamiento de la economía, aunque los chavistas relativizan estas situaciones que, creen, se solucionan con más socialismo.
Desde que ocupa el sillón principal del Palacio de Miraflores, Chávez ganó 14 elecciones de distintos rangos y únicamente perdió, aunque por una diferencia mínima, el plebiscito en el que puso en juego su proyecto de reforma constitucional, en el 2007.
Las escasas encuestas preelectorales vaticinaron resultados bastante parejos para oficialismo y oposición, por lo que será clave cómo se pronuncien los llamados “ni-ni” -ni con unos ni con otros- en las urnas y cuántos venezolanos vayan a votar, en un país de tradiconalmente alta abstención.
Poco más de 17 millones 700 mil electores están habilitados para votar en 87 circunscripciones en las que fue dividido el país, con el dato saliente de que esta vez la oposición sí participará de la contienda, después de haber boicoteado los comicios de 2005 y dar paso, con esa decisión, a que el chavismo controle completamente la Asamblea Nacional.
De las 165 bancas, 110 se elegirán por voto uninominal, 52 por lista y 3 en representación de las minorías indígenas.
Télam.