"Era imperiosamente necesario reconstruir lo dañado", sostuvo la Presidenta en Perú
Cristina Fernández de Kirchner finalizó hoy una visita de Estado a Perú en la cual ambos países dieron por superado el episodio por la venta ilegal de armas a Ecuador por parte de Argentina en los `90, en plena guerra entre Lima y Quito, y afirmó que “era imperiosamente necesario reconstruir lo dañado”.
24/3/2010.
“Era imperiosamente necesario. Era necesario reconstruir lo que había sido dañado, lo que había sido deteriorado, y se necesitaba un gesto por parte de quienes lo habían dañado y por parte de quienes lo habían deteriorado, que éramos nosotros, los argentinos”, sostuvo Cristina al hablar con la prensa argentina poco antes de abordar el avión que la regresará a Buenos Aires.
En ese marco, reiteró dos conceptos que fueron destacados en cada una de las alocuciones que realizó durante estos dos días en Lima: “Desagravio institucional” y “reparación histórica”.
En tanto, explicó que cuando atribuyó a los argentinos la responsabilidad por el enfriamiento de las relaciones con Perú, que provocaron que durante 16 años ningún mandatario viaje al país andino en calidad de visita oficial o de Estado, lo hizo en referencia a “todos nosotros” como “la continuidad del Estado”.
“Porque tenemos una fuerte inclinación a nunca hacernos cargo de las cosas que hemos hecho”, completó la Presidenta su reflexión, y añadió: “Aunque no las hayamos hecho nosotros en términos personales, debemos entender que el país es uno solo y su continuidad institucional también nos involucra a todos”.
Además, recalcó que “los argentinos nunca olvidamos el grado de solidaridad” que tuvo Lima durante la guerra de Malvinas.
Al remarcar nuevamente la recomposición de las relaciones con Perú en el más alto nivel tras esta visita de Estado, la primera mandataria afirmó que en el balance personal “el saldo es muy bueno para nuestra propia historia, para nuestros hermanos en el Perú, y es muy bueno porque va a permitir profundizar los lazos políticos de integración de hermandad y los lazos comerciales”.
Más temprano, en el Congreso, donde habló ante el pleno y fue condecorada con la máxima distinción que otorga el Parlamento, Cristina dejó en claro que “las palabras que he pronunciado ayer como Presidenta, en torno al desagravio institucional y reparación histórica, no fueron palabras protocolares ni sostenidas únicamente por la idea de recomponer nuestras relaciones”.
La Presidenta añadió que esas definiciones “fueron esencialmente lo que sentí en aquel momento cuando era senadora y me tocó criticar a mi propio gobierno -aclaró en referencia al de Carlos Saúl Menem-”, porque “era un agravio institucional a un país” que, “sin hesitar”, apoyó a la Argentina durante la guerra con Gran Bretaña por Malvinas.
Si bien evitó, al igual que las autoridades peruanas en nombrar el tema armas explícitamente, lo refirió como “el escándalo sobre el que no vamos a ahondar en demasiados detalles, pero que nos mantuvo separados en estos largos 16 años”.
Anoche, en el marco de una cena de honor en el Palacio de Gobierno, Alan García había destacado el “coraje” y la “valentía” de Cristina por el ofrecimiento de lo que aquí se interpretó como un “perdón” y un “gesto” argentino por el escándalo de las armas.
También el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, a quien la Presidenta visitó hoy en el cierre de su visita de Estado, subrayó que la mandataria argentina tuvo un gesto de “grandeza pocas veces visto en una jefa de Estado” al solicitar presentar un desagravio.
Durante ese acto, en el que la jefa de Estado recibió la Llave de la Ciudad y fue nombrada Huésped Ilustre, Cristina declaró que durante su estadía en Perú “me he sentido como en casa”.
En ese marco, Fernández de Kirchner sostuvo que entre Argentina y Perú “hay un sentimiento superior, algo que nos une por sobre las ideas, las diferencias, hasta sobre las historias personales y políticas que cada uno de nosotros podamos tener”.
Durante los dos días de visita de Estado, Cristina fue recibida en cada una de las actividades con un imponente protocolo y condecoraciones, lo que -según dejaron trascender distintas fuentes diplomáticas-, representa la voluntad también del gobierno peruano de dejar atrás 16 años de diferencias con Argentina.
Además, en la mayoría de los eventos estuvo presente el pisco, bebida tradicional peruana con la que las delegaciones de ambos países brindaron por el relanzamiento del vínculo bilateral.
La Presidenta estuvo acompañada desde el domingo, cuando llegó, por una comitiva integrada por el canciller Jorge Taiana y los ministros Carlos Tomada (Trabajo), Débora Giorgi (Industria), Nilda Garré (Defensa) y Lino Barañao (Ciencia); los gobernadores Jorge Capitanich (Chaco) y Juan Manuel Urutubey (Salta), y los legisladores Daniel Filmus, Héctor Recalde y Ada Maza.
Además del enfoque político, la visita tuvo como eje la relación comercial, ya que se llevó a cabo una ronda de negocios de la que participaron más de 100 empresarios argentinos y se constituyó la Comisión Binacional Empresarial Argentino-Peruana.
Otro de los capítulos destacados del viaje fue el referido a la firma de una docena de acuerdos, entre ellos uno vinculado a la seguridad social y otro relacionado con la biotecnología.
Télam