Francia enfrenta otra semana de protestas y paros en rechazo a la reforma previsional
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, tras la oleada de manifestaciones de los días pasados, enfrentará a partir de mañana otra semana de protestas y paros en contra de su controvertida reforma previsional que retrasará de 60 a 62 la edad jubilatoria.
16/10/2001.
Hoy, los aeropuertos de París consiguieron sortear el gran caos que se avecinaba como consecuencia de la falta de combustible por las protestas en el país, después de que se reanudara el suministro.
Frente al creciente temor de los franceses, que coparon las estaciones de servicio para llenar sus tanques de nafta, el secretario de estado de Transporte, Dominique Bussereau, debió salir a tranquilizar a la población esta mañana y declaró a la emisora Europe 1 que “ya no hay ningún problema más”.
Tan sólo pequeños aeropuertos como el de Niza y el de Nantes no recibieron las suficientes reservas y a las compañías aéreas se les solicitó que carguen por completo el depósito en su destino o en las escalas que hagan.
El caos de este sector se debe a que diez de las doce refinerías del país están paralizadas y las otras dos están en fase de sumarse a la movilización, mientras los sindicatos ferroviarios anunciaron una intensificación del movimiento que puede multiplicar los problemas en el transporte.
En tanto, por sexto día consecutivo se volvieron a registrar hoy cancelaciones y retrasos con los servicios de trenes cuando al menos un tercio de todos los trenes de alta velocidad y uno de cada dos convoyes regionales fueron suspendidos en el marco de la protesta.
Los organizadores de la movilización, que la semana pasada vieron reforzada la protesta con la incorporación de cientos de miles de jóvenes convocados por las organizaciones estudiantiles, esperan que a partir hoy en la noche los camioneros bloqueen carreteras en puntos estratégicos en un nuevo jaque al Gobierno.
Hoy esos sindicatos comenzaron a hacer su aporte con el bloqueo de grandes cruces y depósitos de combustible, según informó la agencia de noticias DPA.
El martes próximo, un día antes de que el Senado vote el proyecto, la masiva protesta continuará con otra jornada de huelga convocada para todo el país, un momento crucial del movimiento que deberá demostrar que no pierde oxígeno como desean y aseguraron varios responsables del Gobierno ayer.
El gobierno espera que la ola de movilizaciones a las que se han sumado de forma creciente escolares y estudiantes y que pueden erosionar la ya devaluada popularidad del mandatario galo, disminuya con la inminente llegada de las vacaciones de otoño (boreal).
Ayer, otra multitudinaria marcha -800 mil participantes según el gobierno y más de tres millones según los sindicatos organizadores- intentó evidenciar de los sectores de trabajadores frente a la reforma al sistema que, además de retrasar dos años la edad jubilatoria, extiende de 65 a 67 años la edad para cobrar un sueldo pleno.
Las jornada de ayer tuvo como escenarios Toulouse, Bastia Marsella, Rennes, Burdeos, Montpellier, Lille Estrasburgo y París.
En tanto, la firmeza que hasta ahora viene mostrando el gobierno hizo aparecer dos estrategias entre las principales centrales obreras que deben decidir si radicalizar el movimiento y convertirlo en paros indefinidos en sectores estratégicos que paralicen el país, o propiciar la via negociadora en busca de una salida.
Por ahora, los sectores más radicalizados parecen llevar la delantera en esta pugna, a juzgar por los bloqueos de refinerías y el paro indefinido en los ferrocarriles, lo trae a la mente el escenario del 1995, cuando la presión sindical obligó al entonces primer ministro, Alain Juppé, a rectificar su reforma de las pensiones.
Télam.