Marcha y evocación a 34 años de la última Dictadura Militar
La historia tuvo un quiebre definitivo en Santa Fe, el 22 de diciembre de 2009, con la primera sentencia que castigó a los represores que torturaron y asesinaron en la última dictadura militar
25/3/2010.
“Este fallo fue el principio del fin de la impunidad”. Lo dijo el abogado querellante en la causa Brusa, Horacio Coutaz el 22 de diciembre del año pasado. Luego de 26 años del retorno a la democracia en la Argentina, las víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura en Santa Fe y zona pudieron ver el final del juicio oral y público contra algunos de sus victimarios.
Ese día, frente a una multitud de ciudadanos que miraban el veredicto por pantalla gigante, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Santa Fe (TOF 1) leyó el veredicto contra seis represores imputados en la denominada causa Brusa, por privación ilegítima de la libertad agravada, tormentos, vejaciones y apremios ilegales.
El banco de acusados fue ocupado por Víctor Hermes Brusa, ex juez federal; Mario Facino, ex jefe del Comando Radioeléctrico y de la Comisaría Cuarta; Juan Calixto Perezzotti, ex jefe de la Guardia de Infantería Reforzada; Héctor Romeo Pollo Colombini, ex comisario y ex jefe de la Dirección de Drogas Peligrosas; Eduardo Curro Ramos, ex integrante del D2 de la policía y la ex carcelera María Eva Aebi. Las penas fueron altas, todos recibieron entre 19 y 23 años de prisión, efectiva y en cárceles comunes.
El juicio tuvo una importancia fundamental por ser el pionero de su tipo en la provincia. Pero además, fue la primera vez en el país que se condenó a un ex funcionario judicial del fuero federal: Víctor Hermes Brusa recibió la pena de 21 años de cárcel e inhabilitación absoluta por haber sometido a apremios ilegales a ocho santafesinos: “No es poca cosa condenar a alguien que fue juez federal y que fue sostenido por intereses espurios”, dijo cuando finalizó la lectura de la sentencia la vicegobernadora Griselda Tessio.
Además, fue la primera vez en el país que se condenó a un ex funcionario judicial del fuero federal: Víctor Hermes Brusa recibió la pena de 21 años de cárcel e inhabilitación absoluta por haber sometido a apremios ilegales a ocho santafesinos.
Hace 34 años
Todo comenzó, o terminó, a la una del 24 de marzo de 1976 cuando el general José Rogelio Villarreal le dijo a Isabel Martínez de Perón: “Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada”.
El país no estaba bien. Había inflación, crisis sindical, violencia y una sensación de ingobernabilidad absolutamente real. Pero lo que se iniciaba esa fatídica madrugada sería peor. Asumía el control del país una Junta de Comandantes en Jefe integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti. El Proceso de Reorganización Nacional que suspendió los derechos constitucionales.
“Control del país” significó, entre otras cosas, disolución de los partidos políticos y del Congreso, anulación de la libertad de prensa y expresión, reemplazo de la Corte Suprema de Justicia, supresión de toda actividad política y sindical, entrega económica. Y, fundamentalmente, muerte.
Una pena de muerte disfrazada para “quienes causaren daño a medios de transporte, de comunicaciones, usinas, instalaciones de gas o agua y otros servicios públicos; para los que contaminaren el agua, los alimentos y las medicinas; para los que causaren daños con explosiones o incendios; para los que sean sorprendidos infraganti y no acaten las intimaciones, o se enfrenten con las fuerzas de seguridad”, pero en realidad significaba para todo el país que no acatara las órdenes, por más irracionales que fueran.
Comenzaba el mayor genocidio de la historia nacional. El terrorismo de Estado ocupaba los sillones. El plan de exterminio estaba en marcha. La Argentina, los argentinos, nunca más serían los mismos.
Golpe a la economía
El golpe de marzo del 76 puso en marcha un proceso económico liberal de redistribución del poder y la riqueza. De la mano del Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, proveniente de la más rancia aristocracia porteña y hombre de confianza de la banca internacional, se implantó la reducción del déficit en base a las privatizaciones y la transferencia de los gastos a las provincias.
La economía se “modernizó” abriendo las puertas a la importación, lo que obligó a la industria nacional a competir en un plano de absoluta desigualdad.
El modelo de Estado benefactor, que propugnaba el Justicialismo, y las propuestas nacionales y populares cedieron por la fuerza ante la imposición del antecedente inmediato del neoliberalismo.
El silencio de la prensa
“Reclusión de hasta diez años a quien difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales”.
Diario uno