Se puso en valor la Fuente de la Cordialidad y la zona de adyacencia
La obra que caracteriza la entrada Este de la ciudad se encontraba en un evidente estado de abandono. Personal del Municipio trabajó en la restauración de la fuente y el espacio verde que la circunda.
18/09/2010.
Si tomamos como cierta la frase: “La primera impresión es la que cuenta”, seguramente aquellas personas que, hasta hace unas semanas atrás, ingresaban a la ciudad por el acceso Este, no hubiesen contado con una muy buena impresión de una de las postales santafesinas: la Fuente de la Cordialidad. Por tal motivo, hace un siete días concluyeron los trabajos de hidrolavado y restauración de la pintura.
Cabe señalar, que para llegar a los tonos similares a los que se habían pintado originalmente, personal de la Dirección de Patrimonio Urbano del Gobierno de la ciudad, se entrevistó con la familia de las personas que trabajaron en la obra para recabar información precisa con respecto a la coloración.
En tanto, trabajadores de la delegación El Pozo fueron los encargados de realizar los trabajos. A las tareas mencionadas hay que agregar la manutención de la zona de parquizado, la colocación de plantines, despunte y pintura de los cordones y mejoramiento de los carteles de señalización de dichos ingreso a la ciudad.
Otros trabajos
Las cuadrillas de la delegación El Pozo, además, blanquearon las cuatro garitas que están a lo largo de la ruta 168, hasta llegar a La Guardia. También pintaron las cabeceras de los puentes que se encuentran en ese sector, como así también los puestos de ventas de carnada que están sobre la rotonda de la Fuente de la Cordialidad.
Una fuente con historia
Cabe recordar, que en un primer momento la denominada Fuente de la Cordialidad estaba colocada en el Parque Oroño, espacio verde que se encontraba a orillas de la laguna Setúbal, al costado del Puente Colgante y fue arrasado durante la creciente de 1966. Por tal motivo, la fuente fue rescatada y trasladada, en un primer momento, frente al Jardín Botánico en el norte del ejido. La obra es del artista santafesino Baldomero Banús y fue tallada en en Piedra París a principios del siglo XX.