Un asalto que casi termina en tragedia en el barrio María Selva de la ciudad


Un joven, de 20 años, recibió un disparo en la pierna el martes a la madrugada. Quisieron robarle la moto, pero se escapó.


Matías Barrento, de 20 años, fue herido de un disparo en la pierna el martes a la madrugada en un intento de asalto. El hecho ocurrió en el barrio María Selva, en la misma zona donde el 28 de abril, Marianela Brondino, de 25 años, falleció por un fuerte golpe en la cabeza, cuando quisieron robarle la bicicleta.

Matías continúa internado en el sanatorio San Jerónimo, donde le extrayeron la bala. Sus padres y su hermana, lo acompañan en su recuperación, e hicieron pública la historia para que “no le ocurra a nadie más”, aseguraron a Diario UNO.

“Nosotros somos padres trabajadores que cuidamos siempre a nuestros hijos. Les damos recomendaciones de que tengan cuidado, pero esto ya traspasa todas las posibilidades de precaución que uno puede tomar. La inseguridad no es una sensación como dicen algunos políticos”, expresó Claudia, la mamá de Matías.

“Él se dio cuenta”
El lunes a la noche, Matías había estado comiendo con unos amigos. Cerca de las 3 de la madrugada del martes, volvía en moto a su casa por calle Las Heras, cuando en la intersección con Martín Zapata, un hombre se le cruza en el camino, con la intención de que él frenara el vehículo.

“Matías se dio cuenta de que le querían robar, y en lugar de frenar siguó manejando y lo chocó al hombre que se le puso adelante”, relató Claudia.

Inmediatamente, ambos cayeron al piso, pero Matías logró reincorporarse y se subió a la moto nuevamente. Su agresor salió corriendo hacia el Parque Federal y el continuó camino por calle Las Heras. Sin embargo, a los pocos metros, se le acercan dos muchachos en una moto y le disparan.
“Entre el miedo y el estres que tenía, Matías no alcanzó a darse cuenta que le habían disparado. Sintió dolor en la pierna pero la herida no le sangraba y apenas llegó a casa se acostó”, continuó explicando su madre.

“No mami, no choqué”
Cerca de las 6 de la mañana, el papá de Matías se levantó para ir al trabajo y vio las marcas en la moto. Pensando que lo habían chocado, fue a la pieza del joven a ver cómo estaba y ahí el chico les contó lo sucedido.
“No mami, no choqué, me quisieron robar”, les dijo Matías, y cuando les mostró la herida, salieron desesperados al hospital Cullen. Allí recibió las primeras curaciones, y luego los padres del joven decidieron trasladarlo al sanatorio privado, donde un traumatólogo recomendó la extracción del proyectil, para evitar que la herida se infectara.

La familia Barrento realizó la denuncia en la comisaría Quinta. Sin embargo, son pocos los datos que Matías pudo aportar de sus atacantes porque estaban tapados con pasamontañas y el hecho sucedió muy rápido. “Tenemos una sensación de impotencia muy grande. No podemos vivir tranquilos. Uno nunca sabe si los hijos cuando salen van a volver sanos y salvos, y eso no puede ser”, dijo Claudia.

Y agregó: “Hoy me tocó a mí, y fue con suerte. A Matías no lo mataron de casualidad, porque la bala entró a un centímetro de la arteria”, expresó Claudia, indignada y con la voz quebrada, al recordar que un simple robo podría haber significado una tragedia para su familia.
fuente unosantafe

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