Una madre pide justicia



Tampoco los compañeros de escuela se olvidan de Nicolás y lo recuerdan con un espacio en Facebook.


Jorge Marcelo Nicolás Piedrabuena o simplemente Nicolás, como lo llamaban los suyos, fue alevosamente asesinado la noche del sábado 3 de abril cuando salía de su casa para dirigirse a un cumpleaños de 15. La muerte de aquel chico de 16 años dejó interrogantes abiertos que no cerraron todavía y en consecuencia, tres meses después, el legítimo reclamo de justicia del primer momento, resuena ahora con mayor intensidad. Guadalupe Lemongi, la mamá de Nicolás ve renovado su dolor cuando piensa que el próximo sábado Nicolás cumpliría 17 años y a la vez que llora su irreparable pérdida, se pregunta por qué los asesinos de su hijo no fueron encontrados todavía. La inseguridad aflige a la mamá de Matías, pero la impunidad la exaspera. Desde la muerte de su hijo descree de la autoridad porque, para ella, en las calles de Santa Fe nada revela su existencia. Desde su dolor de madre, Guadalupe se ha vuelto más observadora y registra con espanto, no los hechos que se denuncian públicamente a través de los medios de comunicación, sino aquellos que suceden “ahí nomás” en el reducido ámbito de su vecindario y barrios vecinos. “Tratamos de formar una persona.
Tratamos de formar a un ser capaz de encontrar su felicidad siendo útil a lo demás y de un momento nos lo quitan, le arrancan la vida”, se lamentó. “No veo preocupación en el gobierno por la violencia que hay en la ciudad. Los delincuentes armados, andan por las calles sin control. Se nota la ausencia de la autoridad”, agregó.
Después, como si no le fuera suficiente la impunidad del crimen que la atormenta, apoyó sus dichos con otro ejemplo. Guadalupe refirió el asalto que sufrieron dos mujeres cuando iban en camino a su lugar de trabajo. Ella que colabora con una institución religiosa -el templo Filadelfia-, vivió como propio el asalto que en la Chaqueñada sufrieron dos de sus compañeras que se desempeñan en la radio FM que emite desde avenida A. del Valle. “Dos hombres armados les arrebataron los bolsos -narró-, las golpearon y las tiraron al suelo”, de modo que una de ellas “con un hombro desgarrado”, no pudo cumplir con sus tareas el último sábado. “Y además matan a los chicos, lo que nos causa tanto dolor a todos. Nadie parece buscar a los asesinos y si los buscan nunca los encuentran, sobre todo cuando las víctimas son chicos como él”, ajenos al mundo del delito. Guadalupe agregó su agradecimiento para la escuela Visión de Futuro, para sus directivos, para el personal docente que le brinda apoyo y contención y también a los padres y a los chicos, compañeros de Nicolás. “Fui a la escuela y me conmovió el cálido recibimiento que me hicieron. Todo fue tierno y emotivo para mí, sobre todo cuando los compañeritos me mostraron el banco vacío, el mismo que ocupaba mi hijo” Por su parte esos mismos chicos instalaron un espacio en Facebook para recordar al compañero alevosamente asesinado. Justicia para Jorge Marcelo Nicolás Piedrabuena. Ejecutado en Santa Fe, la llamaron. El sábado 3 de abril a las 22 Nicolás dejó la casa donde vivía junto a su madre, en Risso y San Lorenzo, y escasos minutos después, en Alberti 3700, recibiría un balazo que sería mortal. Abrazado por su madre -con un proyectil alojado en el pecho- el chico dejaría de existir un poco después en el hospital Mira y López. Hasta el día de hoy nadie puede decir quién y por qué mató a Nicolás, tampoco apareció un solo testigo. Sus compañeros recuerdan a Piedrabuena como a un buen amigo, infaltable a la hora de animar una fiesta con sus canciones y su infatigable entrega a la música. Ninguno de ellos ensaya una explicación a lo ocurrido, porque nadie lo imagina fuera de un contexto que no fuera el del estudio, la amistad y la alegría.
Fuente : el litoral

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